Educación Financiera (III)

“No es necesario hacer cosas extraordinarias para conseguir resultados extraordinarios.”.

Para una adecuada educación financiera es esencial tener muy claros una serie de conceptos que si bien son muy básicos, deben ser perfectamente entendidos ya que de ellos depende la gestión exitosa o no del dinero que se gana, o del que se dispone. Se trata de conceptos muy sencillos, pero se da curiosamente una gran dificultad para explicárselo a adultos inteligentes, adultos que ya tienen su formación, sus ideas y sus creencias, y ¡claro!, hay adultos que sienten que atender definiciones y conceptos básicos es poco menos que rebajarse. Esto no va a suceder en nuestro caso, ya que estamos muy habituados a desaprender y a convertirnos en niños ávidos de nuevas experiencias y conocimientos. Así que, con la tranquilidad que me da esta circunstancia, vamos primero a construir unos buenos cimientos explicando una serie de reglas básicas para una buena gestión del dinero, de una manera muy de niños. Cuando estas reglas sean comprendidas, hablaremos de esos conceptos básicos que a buen seguro serán entendidos sin ningún esfuerzo, así que en este tercer artículo vamos a empezar a aprender la primera regla básica para una excelente gestión del dinero.

Para gestionar el dinero, previamente hay que tenerlo, así que hay que buscar la manera de llenar los bolsillos. Tengo un amigo que actualmente vive con su familia, su mujer y dos preciosos niños en una casa maravillosa llena de vida, trabaja en aquellas cosas que ama y que le hacen feliz, y dispone de gran parte de su tiempo para dedicarlo principalmente a los suyos. Tiene una vida muy placentera, creo que porque la tiene muy bien organizada en el aspecto económico. A mí como no me importa hablar de dinero y me gusta aprender de aquellos a los que admiro por su sabiduría, le pregunté que cómo había hecho para llegar a una situación tan desahogada y tan cómoda, porque, yo sé que no tuvo unos comienzos fáciles. Nos sentamos en el porche de su casa una mañana preciosa, puso de fondo la canción de Bob Dylan “Gotta serve somebody” y comenzó hablándome de esta canción, me dijo que era una de sus preferidas, una de las que le habían inspirado, porque uno de sus objetivos siempre fue demostrar que realmente puedes conseguir en la vida “Ser libre y no tener que servir siempre a alguien”.   Después de esta introducción comenzó a compartir conmigo su conocimiento y experiencia en la vida y en el campo financiero.

Me dijo que su orígenes habían sido muy humildes, y que tuvo que empezar a trabajar a una edad muy temprana en diversos oficios en los que en principio no necesitaba una especial preparación, pero en los que ganaba dinero. Me dijo que esta fue la primera y mejor plataforma para empezar su carrera hacia el éxito financiero. Un trabajo y un salario son las armas básicas para empezar. Hay trabajos y oficios que permiten ganar dinero, cada uno de ellos es en sí mismo un filón del que el trabajador puede empezar a llenar sus bolsillos contando con su esfuerzo. Bueno, pues entonces lo más sensato es empezar a ganar dinero utilizando una fuente de riqueza bien conocida, que es nuestro esfuerzo aplicado en algo que sabemos hacer, en algo en lo que debemos ir incrementando nuestra habilidad para que la fuente sea cada vez más fructífera. Con la misma receta, cada hombre puede hacer un esfuerzo para prepararse en otros nuevos oficios que tendrá que ir conociendo a medida que los aborde, para que en el futuro disponga de más posibilidades para generar riqueza. Esto significaba que nunca hay que dejar de prepararse, y preferiblemente en aquellos oficios en los que disfrutes. Trabajar y ganar dinero en un oficio que te haga disfrutar es todo un privilegio.

Esto estaba muy bien, pero le pregunté. ¿Y cómo puedes ir progresando con lo que ganas en un oficio?. Tengo entendido que trabajando para ganar un salario con tu esfuerzo, es muy difícil hacerse rico, mejor dicho, imposible.

Me miró y se echó a reír. Después de un silencio totalmente lleno, me dijo, “tiempo al tiempo”, “es un grave error pretender hacerse rico de la noche a la mañana. Esto nunca funciona”.

Con unas ganas increíbles de aprender le pregunté: ¿Cómo se consigue?, ¿Cuál es el secreto?. Entonces me dijo que la primera manera que hay de empezar a llenar los bolsillos de dinero es, no gastárselo todo. Cuando escuché esto, el que se echó a reír fui yo.

Con una expresión muy sería me dijo; “No te burles porque te parezca simple, la verdad siempre lo es, y ¡escucha!”. Y siguió hablando diciéndome que es básico aprender a ahorrar. “De todo lo que ganes, debes guardar una parte, aunque sea mínima, un cinco, un diez por ciento estaría bien y sería suficiente”. “Verás, cuando vayas comprobando que tus bolsillos empiezan a crecer con tu esfuerzo y con tu capacidad de ahorro, verás que bien te vas a sentir contigo mismo”.

Su bolsillos también estuvieron vacíos un día, y un día tomó la decisión de no gastarse todo lo que ganaba, empezó a llenar sus bolsillos con aquello que guardaba, una mínima parte de lo que iba ganando, algo así como una décima parte. Me comentó que no sabía muy bien el porqué, pero que gastando sólo las nueve décimas partes se arreglaba exactamente igual que antes, así que el ahorrar no le supuso un deterioro de la calidad de vida que había llevado hasta entonces.

Además se daba otra circunstancia, y es que practicando esta regla, el dinero le llegaba más fácilmente cada vez, esa famosa frase, “el dinero llama dinero”, se cumple por algún conjuro del universo, es cierto que el dinero nunca llega a quienes tienen los bolsillos vacíos, ni a quienes no tiene una actitud generosa para con los demás, precisamente por que no son generosos ni consigo mismos.

Me contó que, desde su perspectiva, la mayoría de la gente desea con mucha más fuerza satisfacer los deseos del día a día; muebles, ropa, restaurantes, comidas, vacaciones, cosas que desaparecen y se olvidan fácilmente. Lo correcto, lo apropiado para una sana gestión de las finanzas, sería pensar con más sensatez y pensar en que lo que debe adquirirse son aquellas cosas que tienen carácter de permanencia; tierras, inversiones, acciones de empresas rentables. En definitiva,  cosas que van a dar un rendimiento en el futuro.

Me dijo entonces; “Mira, con las nueve décima partes de lo que ganas, comprarás las cosas del día a día, con la décima parte que ahorras, comprarás las cosas con carácter de permanencia, o sea los bienes que trabajarán para ti y te harán rico”.

O sea, le dije, “¿dime si estoy en lo cierto?”. ¿Tengo que ir destinando una parte de lo que gano, una décima parte dices, a adquirir bienes a largo plazo que me generen rendimientos, que trabajen para seguir llenando mis bolsillos”; “así es de sencillo y de rotundo” me contestó.

Entonces, le pregunté “cuando la mayoría de la gente está comprando su vivienda, que no deja de ser un bien con carácter de permanencia, lo está haciendo bien ¿no?”.

Me miró, y me preguntó. ¿crees que comprarse una vivienda con un préstamo a 30 o 40 años, con la obligación de tener que pagar todos los meses, es una inversión que te generará beneficios?.

Mi respuesta meditada fue. “No”. “Pues eso” me dijo él. Le pregunté “¿me vas a dar más conocimientos sobre este mundo de las finanzas?”. “Por supuesto, quedaremos otro día y te seguiré explicando”. Me dijo. Así que todo lo que me cuente en la siguiente charla, os lo transmitiré en el próximo artículo. Hasta entonces.

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