Optimismo, realidad, acción y resultados

Frecuentemente, al exponer las bondades del optimismo, muchas personas efectúan un análisis crítico y plantean: “¿dónde termina el optimismo y comienza la ilusión?” Afirman que “es bueno ser optimista, pero cuando las cosas van mal, es una ingenuidad temeraria”. En este post me propongo relacionar el optimismo y la visión de la realidad con la acción y los resultados.

Nada mejor para comenzar que centrarnos acudiendo al Diccionario de nuestra RAE, que nos dice que optimismo es la “propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”. “Ver y juzgar las cosas” alude a conocimiento de la realidad y a su evaluación. Por lo tanto, la definición misma excluye la ignorancia o la desinformación, ya que debe disponerse de “juicio” de las cosas para apreciar el aspecto más favorable. El optimismo consiste en un conocimiento razonable de la realidad que permite sopesar los diferentes aspectos de la misma, favorables y desfavorables, positivos y negativos, y tender a elegir el aspecto más favorable conforme a los propios objetivos. Cuando no sea así –predisposición positiva sin conocimiento suficiente de la realidad – estaremos ante otra cualquier otra cosa: expectativas, esperanzas, ingenuidad, ilusiones o espejismos. Pero no optimismo.

Quiero destacar el hecho importantísimo de que optimismo, conocimiento de la realidad, acción y obtención de resultados conforman un “círculo virtuoso” o bucle que se realimenta a través de nuestra propia percepción. Por el contrario, el pesimismo, el desconocimiento de las cosas, la inhibición y la frustración definen un “círculo vicioso” que también se realimenta a través de la percepción negativa de nuestros actos y de nuestro entorno. La acción va asociada al optimismo y a la euforia; la inhibición al pesimismo y a la depresión. Si permanecemos pasivos tenderemos a permanecer pesimistas, depresivos. Hay que asumir que la pasividad, la inhibición a la hora de actuar, es enemiga acérrima del optimismo.

Cualquier persona u organización que pretenda promover cambios o invertir tendencias deberá saber introducirse en el “círculo virtuoso”, rompiendo o saliendo del “círculo vicioso”. Lo cual no es fácil…

¿Cómo puede lograrse el cambio de tendencia? ¿Cuál es el primer paso que deberemos dar para promover el círculo virtuoso? Cada uno deberá encontrar sus propias recetas según su caso o circunstancia. Yo me atrevo a sugerir un modo, correcto a mi parecer, aplicable a gran número de personas y de empresas. Es muy sencillo: consiste en planificar concienzudamente. Sí, planificar. Metódicamente. Con rigor. Así de simple. Explico por qué:

  • la preparación de un plan es el primer paso de otros muchos que han de lograr resultados y una visión optimista de la realidad. Por ello es fundamental que esté bien hecho, con ganas. Reflexionado.
  • planificar implica realizar un proceso analítico interno y externo, lo que conlleva un conocimiento exhaustivo de la realidad y sus múltiples facetas, favorables y desfavorables. Sabemos ya que éste es un requisito esencial para que haya optimismo…
  • planificar metódicamente exige establecer objetivos concretos, realistas. Disponer de metas asumibles permite vislumbrar el logro, lo que predispone a la motivación y – como no – al optimismo.
  • planificar es actuar. Es una acción en si misma. El acto primero – quizás el más importante – para promover un cambio cualquiera, para asumir el control de una trayectoria empresarial o de una vida profesional.
  • desglosar un plan de acción en pequeñas tareas permite simplificar acciones complejas, generando la percepción de pequeños y sucesivos logros y la sensación de acercarnos al objetivo. Esto constituye una fuente de motivación que renueva las fuerzas para impulsar proyectos en el largo plazo fomentando el optimismo.

Obviamente, después de planificar deberemos actuar, ejecutar las acciones de las que derivarán resultados. Podrá ocurrir que los resultados que obtengamos no coincidan con los objetivos fijados, o que no se consigan de forma plena. Pero una cosa es segura: habremos iniciado ese círculo virtuoso que permitirá que alcancemos nuestros objetivos, aunque solo sea por que somos propensos a ello. Y optimistas.

Gracias y un saludo.

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7 comentarios

Archivado bajo Actitud positiva, Herramientas de Planificación

7 Respuestas a “Optimismo, realidad, acción y resultados

  1. Es la primera vez que veo en un post la correlación entre optimismo y planificación. Te felicito por ello ya que haces una descripción muy buena del optimismo, a menudo ese gran desconocido.
    Un abrazo.

  2. Me encanta!! Simple y claro ese círculo virtuoso!

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