OPTIMISMO REALISTA

Mucho se ha escrito del optimismo, así como del pesimismo. Cuando se habla de optimismo todo el mundo puede dar su opinión, esté o no esté basada en investigaciones científicas o en el sentido común. Algunas opiniones posicionan el optimismo como una mera ilusión de lo que pudo ser y nunca será, dado que el realismo es el que nos sitúa en “el aquí y en el ahora” para después dirigirnos de una manera certera a nuestro destino. Eso sí, en nuestra mochila pondremos mucho realismo, no vaya a ser que en nuestra travesía le pongamos tanto optimismo que nos desviemos muchos grados nuestra latitud perdiendo el Norte.

El otro día leí un post muy bueno de mi compañero de blog Jose María Fité, llamado “Optimismo, realidad, acción y resultados “  , el cual para mí acierta de pleno dadas las demostraciones y aplicaciones que desde la Psicología Positiva se están conociendo a nivel mundial en el camino de la mejora personal y profesional. Un “Plan de vida ” detallado mejorará nuestra eficacia y eficiencia y ayudará a conseguir nuestros objetivos de una manera directa, sin malgastar recursos personales y nuestro tiempo y esfuerzo.

En el libro “The How of Happiness“, Sonya Lyuborminsky  habla de dos corrientes en el estudio del optimismo a nivel mundial. Una de ellas es el estudio del fomento de pensamientos positivos del tipo “lo lograré“, y el otro el estudio del “plan detallado” con los pasos a seguir para lograr el objetivo. En esta segunda orientación merece la pena leer a C.R.Snyder y su “ The Psycology of hope: You can get there from here ” publicado en Free Press, Nueva York en 1994.

Los optimistas saben exactamente lo que quieren, y como conseguirlo.

El optimismo nunca niega la realidad. Es más, es conocedor al detalle de cual es y traza un plan detallado para conseguir llegar al puerto deseado. Es de vital importancia, pues, conocer nuestra realidad, nuestra situación exacta actual para después, si así lo queremos, cambiarla. Hay una frase que dice que “cualquier viento es bueno si no conoces tu destino“. Si ese optimista cuenta en su camino hacia el éxito con un “Plan de Viaje” con todos los objetivos definidos y acotados en el tiempo, tendrá muchas más probabilidades de no equivocarse de latitud y longitud , propio no de un optimista sino de un iluso desinformado que corre el riesgo de perderse entre una espesa niebla de los “tengo que ” y “debo de” que le llevará a un puerto imaginario sólo existente en su cabeza.

La Psicología Positiva – como Ciencia que es – utiliza herramientas de medición, diagnóstico y planificación para alcanzar nuestros objetivos. Sin ellos seríamos unos ilusos que cantan bajo la lluvia y llevan atornillada una sonrisa todo el rato sin ningún motivo ni utilidad.

El “optimismo serio” (tal y como lo reflejé en cierto artículo) es el que yo practico, el que yo planifico al detalle para conseguir todo lo que a nivel profesional y personal estoy obteniendo. Es un optimismo activo, flexible y resistente a la adversidad.

Como dijo Winston Churchill “Nunca, nunca te rindas“. Y yo añado: “para ello, traza tu Plan”.

Gracias por su atención y un fuerte abrazo.

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