Educación Financiera (V) (Actitud ante la crisis)

No cambies el estilo de vida que anhelas para adaptarlo a tus ingresos, cambia tus ingresos para adaptarlos al estilo de vida que tu quieres.”.

Había pasado un tiempo desde la última conversación que tuve con mi amigo. Yo estaba ansioso por seguir aprendiendo, por seguir educándome financieramente; pero no encontraba la ocasión y, pese a su generosidad, tampoco quería importunarle con mis ganas de adquirir más conocimiento sobre finanzas. Así que lo dejé estar. Pero, de repente, sin pedir nada, se me presentó una nueva oportunidad de aprender. Sucedió que él preparó, personalmente, en su casa, una comida para sus amigos entre los que tengo el honor de encontrarme. Así que allí me presenté, dispuesto a disfrutar del evento, de la buena compañía, de la magnífica conversación y, por supuesto, de una comida estupenda. Y, ¿qué sucedió? pues lo que tenía que suceder, que la conversación, ya en los postres empezó a centrarse en la actual situación de crisis. En todas las exposiciones se dió un denominador común: la queja, el culpar a los demás de la situación, la desconfianza en la existencia de soluciones… En definitiva, el catastrofismo.

Observé a mi amigo: sólo escuchaba, escuchaba con atención. Y pensé que, quizás al ser él el anfitrión, había tomado una actitud de ceder la palabra a sus invitados. Pero en un momento dado pidió amablemente la palabra y dijo:

“Os he escuchado con atención. Ahora me vais a permitir que exponga mi opinión y mis puntos de vista, sólo necesito unos minutos. Bien, es evidente que nuestro país está en una situación que objetivamente es alarmante, y de que sepamos esto ya se encargan los medios de comunicación cada día. Pero observad que tan sólo se valoran datos: índice de paro, déficit público, recortes sociales, reformas, etc… y me pregunto, ¿por qué sólo se habla de los efectos? ¿por qué no se aprovecha el momento para cuestionar los modelos de funcionamiento y proponer otros?. ¿Por qué la mayoría de la gente se ancla en la queja y en esperar que otros paguen por el desaguisado y que otros vengan a solucionar la papeleta?

Es evidente que, por razones culturales, arrastramos una serie de creencias con un gran poder limitante, creencias que no nos permiten crecer. Aprendemos muchas cosas, mas no desaprendemos nada. Sé que sería muy costoso, realmente imposible, cambiar a corto y medio plazo la mentalidad de un país respecto a los modelos económicos y laborales que se vienen utilizando, instaurar una verdadera conciencia social o una cultura del esfuerzo. Si al menos nos pusiéramos de acuerdo en que lo que realmente falla es la base, la educación, se podría hacer un esfuerzo para que las generaciones venideras se educaran convenientemente para tener criterio de discernimiento, y no sólo acumular lo que oyen y ven como creencias que posteriormente son inamovibles.

Mientras esperamos mejorar la educación de nuestros hijos, amigos míos, somos nosotros los que estamos aquí y ahora. Hay que dejar de quejarse y hacer, hacer y hacer. Las soluciones empiezan por cada uno de nosotros; cada persona debería tener conciencia de cual es su situación laboral y financiera y no perder ni un segundo más esperando a que otros (el gobierno, las instituciones, los sindicatos,…) vengan a solucionar el problema de cada uno. Cada persona debería decirse a sí misma: “Si realmente quiero mejorar la situación, debo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo”.

¿Cuál es la diferencia entre aquellos que están aprovechando las oportunidades que se brindan en la situación que estamos viviendo, y aquellos que no esperan sino que alguien venga a salvarles?.

Mirad, en la película The Guardian (2006; de Kevin Costner) hay una frase que me llamó la atención en su momento y que utilizo muchas veces para ayudar a quien se siente víctima de las circunstancias. El protagonista es un veterano del rescate en alta mar quien, en un momento de la película, le dice al joven y novato compañero que estaba empezando:

“ Cuando saltas del helicóptero al mar en medio de la tormenta para llegar hasta la víctima y salvarla,  ¿sabes cuál es la diferencia entre tú y la víctima? Tan sólo una: la actitud.”

Esa es la clave para superar el momento actual, la clave es individual: la actitud positiva.

En ocasiones, cuando me pasa algo desagradable, me digo: “Aunque en estos momentos no comprendo completamente lo que me sucede, declaro que este evento es positivo y que va a ayudarme en mi proceso”.

Así que creo firmemente que la solución de la situación actual empieza por cada uno de nosotros, empieza con nuestra actitud, y empieza valorando la propia situación como una oportunidad de aprender de los errores para no volver a cometerlos.

Dejadme que os ponga una canción para que la escuchéis, para que la escuchéis de verdad. Es “Chiseled in Stone” de Vern Gosdin y Max Barne. Por cierto, recibió un Grammy como mejor canción country en 1980.

Si la escucháis estaréis de acuerdo en que es una canción preciosa, ¿verdad? Una canción que, entre otras cosas, dice que cuando más víctimas nos sentimos, todavía es momento de ponernos de rodillas y dar gracias por la magnífica suerte que tenemos.

Me vais a permitir que os diga que la situación actual es vivida por cada uno dependiendo de sus apreciaciones, de sus creencias y de su cultura en el ámbito laboral y financiero. La situación es vista sin tanta alarma y sin tanto catastrofismo por aquellas personas “financieramente inteligentes”.

¿Qué es ser “financieramente inteligente”?.

Muy sencillo, es adquirir conocimientos financieros, y luego aplicar los conocimientos adquiridos.

Puedes leer artículos de educación financiera, estudiar, asistir a conferencias y seminarios, y hacer todas las investigaciones posibles. Pero, no sirven de nada si no aplicas lo aprendido. El verdadero aprendizaje se produce al hacerlo, al aplicarlo. Lo veo exactamente igual que el ser actor. Puedes leer a Uta Hagen o asistir a las clases de Técnica Meisner de Javier Galitó, pero si no te pones a hacer, a probar, a trabajar en el “haciendo”, no serás actor jamás y, si un día tienes una oportunidad, ésta te devorará y te dejará en evidencia. Creías que sabías, pero no era así.

Una persona “financieramente inteligente” no vive por debajo de sus posibilidades, sino que las amplía para crear la vida que quiere para sí misma y para los suyos. Trata de ser más, no menos. Trata de crecer, no de hacerse pequeña. Trata de hacer brillar el gran espíritu que lleva dentro, no de atenuar su luz. Crear la vida que uno quiere no significa mudarse a una casa más accesible o tener un coche más barato. No significa contar cada euro que gasta y recortar cupones. Definitivamente no incluye renunciar al café con leche ni cortar las tarjetas de crédito. Ninguna de estas cosas inspira a nadie. En lugar de recortar (y de esto deberían aprender quienes gobiernan)  se concentran en hacer crecer las posibilidades para costear el estilo de vida que quieren y merecen. 

Por supuesto, un estilo de vida no depende de los ingresos de nuestro trabajo ni de nuestra profesión.

Algo que para mí ha sido realmente importante, ha sido el rodearme de personas con ideas afines que me han apoyado en el camino hacia mis metas. Nunca ha sido buena – ni para mí ni para nadie – la influencia de gente negativa, esa gente que te da todas las razones por las que no puedes hacer algo o te explica con todo detalle por qué algo no va a funcionar, esa gente que son el beso de la muerte para la creatividad y la innovación. Esto incluye a las personas que tienen que estar en lo cierto en todo momento, esas personas que te explican a veces con vehemencia quienes son los culpables de que estemos como estamos. Si les explicas tu sueño o meta, te dirán por qué no puedes lograrlo. Las personas que deben tener razón siempre no pueden admitir que no saben algo y, por lo tanto, no crecen. Para aprender algo nuevo, debes admitir que hay algo que no sabes. Manteneos alejados de la gente negativa y de las personas que piensan que saben todas las respuestas.

Rodéate de locos que crean que puedes lograr cualquier cosa en lo que pongas tu mente y tu corazón. Ya sea que logres todas tus metas o no, dos cosas serán ciertas: Te harás más inteligente en el proceso y por supuesto te divertirás mucho.

Sabéis cuales son las causas principales por las que la mayoría de la gente no alcanza el éxito en cuanto a la gestión financiera: el miedo y la ignorancia; y ambas causas son vencibles. Pero de esto hablaremos en otra ocasión, si así lo queréis. Ahora no quiero abusar de mi turno y, aunque me gustaría, no voy a extenderme más. Gracias por escucharme con esa actitud”.

Después de esta charla, profunda charla, no sé los demás, pero yo aprendí algo importante; aprendí que mi situación financiera depende tan sólo de mí, de mi actitud, de mi diligencia y de mi inteligencia financiera, la cual irá creciendo a medida que vaya adquiriendo conocimientos y los vaya aplicando. La situación financiera de mis hijos el día de mañana, dependerá en gran medida de la educación que reciban en este ámbito, así que me ocuparé de darles esta posibilidad a fin de que dispongan en su día de unas buenas herramientas.

Espero que el próximo día me siga explicando más reglas de oro para gestionar mis finanzas, así conseguiré mi objetivo: hacerme financieramente inteligente. Os prometo que en cuanto sepa algo más, estaré aquí para compartirlo con vosotros. Hasta entonces, no dejéis de ir aplicando los conocimientos que estamos compartiendo.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Educación Financiera (V) (Actitud ante la crisis)

  1. tengo 42 años y negocio propio desde los 16 pero la ignorancia y falta de educacion financiera no he han dejado crecer, pero ya es tiempo, la adversidad no ha logrado tumbarme y si lo ha hecho, el espiritu de lucha me tiene en pie, ¡ ADIOS IGNORANCIA ¡

    • Me alegra recibir este comentario, es evidente que muchas veces nos embarcamos en aventuras y abordamos retos con la fuerza que da el tesón y las ganas de luchar. S a todo esto le añades conocimiento todo será mucho más fácil y fluido. Así que enhorabuena por reconocer cual es tu situación y que opciones son las mejores para ti. Hay que dejar atrás la ignorancia y eso te hará crecer. La experiencia ya la tienes, luego ya estás mucho mejor equipado.

      Un saludo