Mi querida deuda (IV): El Desenlace de Hilario

“Hasta que no sepas administrar lo que tienes, nunca obtendrás más”

 Ya estoy en disposición de contaros cómo acabó la historia de Hilario o, mejor dicho, cómo empezó a hacerse con las riendas de su vida y de sus finanzas. Si de otros tiempos se hubiera tratado, diría que Hilario, gracias a los sabios consejos de mi amigo, compró su libertad soltando las argollas y las cadenas de la deuda que le venían otorgando la calidad de esclavo.

Descendiendo aquel escarpado camino de montaña con el alma henchida por la satisfacción de haber alcanzado la cima, mi amigo comenzó a relatarme los consejos que le ofreció a Hilario para salir de su penosa situación. Esto fue lo que le dijo:

“Mira Hilario, la dimensión de las personas se mide cuando se enfrentan a situaciones que no son fáciles. La cuestión no es el tamaño del problema, sino el tamaño de quien lo tiene. Tú eres una persona mucho más grande que tu problema; así que lo vas a solucionar, si quieres, utilizando lo que yo te voy a contar.

Piensa, en primer lugar, que para ser eficaz debes tener la mente descansada y vacía de preocupaciones. Para conseguir esto responde a esta pregunta:

¿Qué es lo peor que te puede suceder por enfrentarte a tu deuda?. 

¿Morirás? ¿Irás a la cárcel? ¿O sólo te enfrentarás a perder bienes materiales que ahora son una verdadera carga por estar financiados por deuda? En el peor de los casos, posiblemente sólo pierdas bienes que realmente no has podido financiar.

Sí, esto es lo peor que te puede pasar: que te quedes sin nada. Si ese fuera el caso, responde a esta pregunta:

¿Qué es lo que mejor sabes hacer y puedes ofrecer al mundo?.

Eres un gran jardinero. Un gran conocedor de esta profesión que es, además, tu vocación. ¿Sabes?, si tuvieras la mente descansada crecerías mucho más en tu profesión por la que además, sientes pasión. Tienes mucha visión y sabrías qué acciones y estrategias deberías llevar a cabo. Luego lo que debes hacer es convertir tu talento en ingresos. La libertad de mente te permitirá ganar mucho más de lo que ahora ganas, te lo aseguro.

Dicho esto, tu estrategia, Hilario, está clara. Enfréntate a la deuda ocupándote de ella, sin ningún temor ni preocupación, conociendo cuál sería el peor de los casos. A partir de ahí debes tratar de conseguir que lo peor sea lo menos malo.

Dicho esto, su mente se enfocó adecuadamente en el problema sin gastar energía ni fuerzas en pensamientos que le hacían daño sin avanzar en ningún sentido.

Desde este momento fue fácil enfocar la solución puramente financiera, ya que había eliminado y sustituido la preocupación por el ocuparse en resolver.

Entonces le dije: en tu situación, la solución no son los RECORTES, ni la AUSTERIDAD, NI MÁS DEUDA. ¡NUNCA!

Debes producir un planteamiento que te permita CRECER y VIVIR en BIENESTAR.

Debes sustituir los RECORTES por INVERSIÓN; en tu caso, por ejemplo, más formación, conocimiento de nuevas tecnologías etc…

Debes sustituir AUSTERIDAD por una correcta ADMINISTRACIÓN.

Debes sustituir MÁS DEUDA POR MENOS DEUDA.

Y con estos conceptos integrados en tu mente, puedes hacer lo siguiente:

1.- Haz una lista de a quienes les debes y cuanto les debes. Sin dejarte a nadie. Bancos, comercios, amigos, familiares etc…

2.- Valora las deudas por su importe, estudia cuáles son muy pesadas y cuáles no tanto; cuáles llevan garantías de bienes (la vivienda por ejemplo) o personales y cuáles no.

3.- Si son muy pesadas – por ejemplo con los bancos – solicita una reunión para RENEGOCIAR la deuda, plantear prórrogas, nuevas carencias o la ejecución del débito. Tu objetivo es minimizar la deuda a través de su desaparición, de la ampliación del plazo o de la concesión de un nuevo período de carencia que alivie temporalmente la presión sobre tu economía. Esto, si merece la pena. Los números son muy fáciles de interpretar sin emociones que distorsionen el análisis. Por ejemplo, imagina que tienes muchas dificultades para pagar una hipoteca de 1.500 € al mes. Si dejas esa vivienda – que realmente no puedes pagar – podrás encontrar otras en alquiler por 400-500 ó 600 € al mes, perfectamente válidas. El mercado de alquiler ha bajado considerablemente.

4.- Respecto a las deudas no pesadas, debes plantear a cada uno de tus acreedores cómo les vas a pagar de ahora en adelante. Diles que cada mes les restituirás un importe hasta que cumplas con todo lo debido. Si en el tiempo vas ganando más, podrás aumentar esos importes. Sobre todo, debes dar la cara y transmitir la decisión de que vas a cumplir.

5.- Todo lo dicho hasta ahora son las claves para que empieces a sentirte libre, pero debes hacerlo observando el siguiente criterio:

a)    Para pagar deudas, destinarás exclusivamente el 20% de lo que ganes. Ni un euro más.

b)   Para vivir tú y tu familia, utilizarás el 70% de lo que ganes.

c)    El 8% lo guardarás, para administrarlo y que tu patrimonio crezca.

d)    El 2% lo utilizarás en obras sociales, ayudando a quienes no tienen ni siquiera un talento que ofrecer al mundo.

Si sigues esta fórmula, tu mente, tu espíritu, tu alma o como tú lo llames, crecerá de tal manera que alcanzarás una paz interior que ahora no eres capaz ni de imaginar.

Si sigues este camino, pasarás de ser un montón de barro moldeable por la deuda a ser una sólida moneda que se mantendrá de pie incluso de canto.

Si acoges estos pensamientos, serás LIBRE.

Hilario llevó a cabo todo lo que le expliqué y creció como persona. Le quitaron la vivienda, sí, pero lejos de angustiarse, se quitó la mayor carga que tenía. Ahora viven en una bonita casa de alquiler, adornada por las flores más bellas que puedas imaginar. Hilario lleva ahora muchos jardines y ha montado un vivero que atiende muy amablemente su mujer. Por cierto, también sus enfermedades desaparecieron como por arte de magia.”

Fue genial la explicación de mi amigo. Le escuché con tanto entusiasmo que apenas me di cuenta de que estábamos de vuelta en la puerta de su casa. Cuando llegamos encontramos casualmente a Hilario regando unas flores. Nos miró, cortó tres de ellas, preciosas, y me las dio para que se las regalara a mi familia. Sus ojos brillaban y expresaban calma y felicidad. Me conmovió.

Espero que todos podamos sacar enriquecedoras conclusiones de “La Financiera Historia de Hilario”.

Hasta pronto.

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