Visión, decisión y confusión: ¡nunca jamás!

Es sabido que conviene tener cierta visión de nuestro futuro. Dicha “visión” consiste en una imagen genérica de aquello que queremos ser, lograr y obtener de nuestra trayectoria personal y profesional. Esta meta genérica y a largo plazo debe ser fuente de positividad y automotivación para luchar por aquello que deseamos, y que resultará del logro de los objetivos concretos que nos propongamos. Si lo hacemos bien y tenemos algo de suerte, la justa, podremos convertir en realidad nuestras aspiraciones y así alcanzar esa plenitud de vida que algunos llaman “autorrealización” y – otros muchos – “felicidad”.

Desgraciadamente, los seres humanos distamos de la perfección. En ocasiones dejamos de distinguir si nuestras convicciones resultan de la realidad, si derivan de nuestra percepción distorsionada o si son una extensión inconsciente de nuestros deseos. Esta confusión puede ser fatal, ya que influye y altera nuestra visión: las cosas dejan de ser lo que “podrían ser” y se convierten en lo que “serán, porque yo lo sé” o “porque yo lo deseo”. Si un lapsus semejante interviene en un una decisión que sea clave por sus consecuencias a largo plazo, podemos cometer errores magníficos. Megaerrores, si me permitís la expresión.

A continuación os expongo algunos ejemplos de afirmaciones efectuadas por personas brillantes y muy destacadas profesionalmente, y que responden a su particular visión en un momento y lugar determinado. Juzgad vosotros mismos:

  • “Los aviones son juguetes interesantes, pero no tienen ningún valor militar”. Mariscal Ferdinand Foch, Profesor de Estrategia en la École Superieure de Guerre, Francia. La aviación comenzó a jugar un papel relevante en la I Guerra Mundial, pero no fue decisiva hasta la II Guerra. Muy pronto la realidad le quitó la razón a este brillantísimo militar.
  • “¿Quién diablos quiere oír hablar a los actores?” H. M. Warner, fundador de Warner Bros., 1927. El nacimiento del cine sonoro supuso un cambio radical en la manera de hacer cine, lo que conllevó momentos de clara incertidumbre incluso para uno de los principales impulsores de la industria cinematográfica.
  • “Creo que hay un mercado mundial de unos cinco ordenadores”. Thomas J. Warson, Presidente de IBM, 1943. Sin comentarios.
  • “No hay ninguna razón para que alguien tenga un ordenador en casa”. Ken Olsen, Presidente de Digital Equipment, 1977. Las prestaciones y el tamaño de los ordenadores de la época hacían impensable su uso doméstico…
  • “A nosotros no nos gustó su música, especialmente la guitarra, ya que ésta va de salida”. Decca Recording Co. al rechazar a los Beatles, 1962. Esta apreciación no pudo ser más errónea: el protagonismo de la guitarra en el pop/rock ha sido total en los últimos 50 años, y va para largo. La convicción equivocada de su pronta desaparición hizo perder a los señores de Decca un negocio “mil-millonario”…
  • “He viajado por todo este país, he hablado con su gente y le puedo asegurar que la informática no durará más de este año”. Editor a cargo de Bussines Book en la editorial de Prentice Hall, 1957. Visión absolutamente desacertada y que induce a cierta hilaridad…
  • “Todo lo que podría inventarse ya se ha inventado”. Charles H. Duell, Comisionado Oficina de Patentes de los EE.UU., 1899. ¡El Sr. Duell se quedó a gusto! Afortunadamente se equivocó: el desarrollo tecnológico ha seguido y sigue una progresión exponencial en los últimos 100 años.

Debemos ser conscientes de que la realidad es siempre cambiante, y que algunos de los postulados que son válidos hoy pueden dejar de serlo mañana. Es más, dejarán de serlo mañana. Estamos obligados a revisar nuestras percepciones a medida que se producen los cambios, y actualizar en lo debido nuestros proyectos de futuro conforme a nuestros valores y principios; so pena de que aquéllos – los proyectos – devengan desfasados, obsoletos o sin posibilidad de materializarse.

Es cierto que no podemos adivinar el futuro, pero sí detectar tendencias. ¿Qué opinas tú?

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