Esta “Crisis” huele a década de los 30.

Inmerso en la elaboración de material educativo para niños en materia de finanzas, me he encontrado en una encrucijada en la que he tenido que decidir entre dos líneas a seguir:

a)    Educación Financiera según las actuales reglas del juego de la economía y las finanzas, línea que hasta ahora venía siguiendo.

b)   Educación Financiera que permita saber y conocer el funcionamiento del sistema financiero y el porqué del diseño y funcionamiento actual.

La línea a) es una línea más bien dirigida a la economía doméstica; personas y empresas (Microeconomía).

La línea b) es una línea que, si bien afecta a todo el mundo de forma individual, va dirigida a compartir el conocimiento de las bases de funcionamiento de la economía global (Macroeconomía).

Mi pregunta a la hora de valorar qué camino elegir ha sido: ¿transmito y comparto conocimientos para la mejor adaptación al sistema actual? ¿O me enfoco en explicar cómo ha nacido el actual sistema y por qué es necesario cuestionarlo?

No podemos cometer el mismo error cometido durante los últimos dos siglos, que es el de educar y hacer creer que el sistema establecido ahora -ya global- es el sistema adecuado. Por ello, he decidido iniciar el camino de la línea b).

Así que ¡allá voy! A cuestionar todo lo que hasta ahora damos por hecho…

En mis charlas y ponencias vengo diciendo que nos han educado en los últimos dos siglos para producir y para consumir. La educación –sobre la que insisto, siempre que tengo oportunidad, en la idea de que necesita una absoluta revolución- nos ha llevado a crear un referente único: “El Dinero”. El diseño de cómo funciona y el cómo nos relacionamos con él es, lamentablemente, el motivo que nos está llevando de crisis en crisis.

El Dinero es totalmente necesario para la economía, para la prosperidad, para el bienestar material y espiritual. Sin embargo, quizás, está equivocado el concepto del mismo así como el diseño de su funcionamiento.

En las carreras de Economía se transmite que las empresas compiten por mercados y recursos, cuando en realidad siempre se está compitiendo por dinero; para ello utilizan precisamente los mercados y los recursos. Si se cambiara por parte de los gobiernos soberanos el objetivo a que apuntan todas las acciones desde el “quiero más dinero” al “quiero que la economía real prospere”, cambiarían sorprendentemente muchas cosas de las que ahora ocurren.

La cuestión básica que hace que el diseño del funcionamiento del dinero sea el problema estructural que origina crisis económicas y sociales en el último siglo, es que el “dinero”, en vez de ser una herramienta de intercambio en el comercio, se ha convertido en una mercancía monopolizada a la que se le pone precio, el interés.

Imaginad por un momento que en el mundo entero un bien necesario, como “el agua”, fuera un monopolio manejado por unos pocos y, además, se le pusiera precio. Sucedería que habría gente muriendo de sed y gente ahogándose en el agua acaparada en sus estanques. Esto es exactamente lo que sucede con el dinero.

Que “el dinero” sea un bien necesario, escaso en unas manos y concentrado en otras, además de manipulado, es lo que amplifica en el ser humano la codicia y el miedo.

Se podría, por ejemplo, dar de comer a todo el planeta gestionando la producción alimentaria desde el objetivo “quiero que la economía real prospere”. Pero sucede, que hay países enteros que mueren de hambre porque, sencillamente, se gestiona desde el objetivo “quiero más dinero”.

El que “el dinero” sea un bien escaso es lo que tiene a “todo el mundo” esclavo, viviendo para trabajar para así poder obtenerlo, en el mundo occidental no olvidemos que “el dinero”, tristemente, en la actualidad, es el objetivo.

Esta locura a la que nos ha llevado el sistema es realmente una trampa sin fin. A continuación expongo algunos comentarios del porqué:

a) El dinero está basado en un sistema de confianza de que para todos vale lo mismo. Circula y sirve, porque todos lo aceptamos por igual.

b) El valor del dinero es algo que puede variar de la noche a la mañana, sobre todo el épocas convulsas económicamente. De hecho, el valor cambia continuamente. La inflación es, por ejemplo, uno de los factores que motivan esta variación.

c) El dinero es un fenómeno de psicología colectiva. Es una fuerza emocional que mueve a las personas de forma individual y colectiva en una determinada dirección; depende de la educación recibida y asimilada respecto del mismo. Actualmente, no existe una educación e instrucción financiera adecuada.

d) El funcionamiento del dinero está controlado por leyes de obligado cumplimiento y sometimiento. Son la Banca y los Gobiernos quienes deciden.

e) La mayor parte del dinero se crea de la nada y de forma privada por los bancos, que lo ponen en circulación a través de las deudas que se van formalizando.

f) Si el dinero creado es deuda y sólo se crea el principal, todo aquel que deba pagar intereses tendrá que salir a pelearse con el mundo para obtener dichos intereses con los que pagará al banco.

g) Esto supone que la deuda siempre estará creciendo. Es decir, la deuda es imparable, crece como una bola de nieve ladera abajo y no tiene fin hasta que, eso sí, el sistema explota. Normalmente a estas explosiones las llamamos crisis, depresión, recesión, catástrofe social, burbuja, etc.

h) Existe un interés (el precio) que se cobra por el dinero, por la deuda. Éste es uno de los conceptos al que le dedicaré artículos en exclusiva, ya que el comprender su funcionamiento y aparición a través de la historia es fundamental para entender por qué el sistema actual sufre crisis continuas.

En definitiva, hay muchas cuestiones sobre el dinero y su funcionamiento que hoy en día se desconocen y que entiendo necesario, más en este momento, ponerlas sobre la mesa para poder clarificar motivos y soluciones a la profunda crisis que estamos viviendo.

Explicaré todas estas cuestiones en próximos artículos.

Muchas gracias por vuestra atención.

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5 comentarios

Archivado bajo Educación financiera

5 Respuestas a “Esta “Crisis” huele a década de los 30.

  1. Paola Gadea Olalde

    Hola ángel, estoy aprendiendo mucho contigo. Me gusta que hayas elegido la opción b!!!

    Cuestionar todo lo que damos por hecho me parece un buen comienzo. Más que nada porque por experiencia propia, cada vez que he hecho eso he podido descubrir algo nuevo y apasionante. Que por falta de información o de algún tipo de interés, se encontraba en la oscuridad.

    Cada vez que me ponía a discutir sobre estos temas terminaba cabreándome y rechazando todo lo relacionado con el dinero y la economía, perdiendo la esperanza de que las cosas pudiesen cambiar. Me frustraba siempre acabar en el mismo lugar y siempre terminaba por rechazar todo lo relacionado con el dinero y la economia en general, sintiéndome insignificante. Y daba por hecho de que las cosas eran así y por lo tanto no se podrían cambiar.

    Yo siempre he querido pasar de estos temas. Daba por hecho de que los que gobiernan el mundo son los que tienen el dinero y yo, por no querer pertenecer a esa clase de gente preferí tener lo justo, como cualquier persona de las que nos encontramos en la calle, en el metro, en cualquier lugar. Lo justo para sobrevivir. Y ahora me doy cuenta de que había tirado la toalla.

    A lo mejor, ha llegado la hora de hacerme responsable de la parte que me toca y gracias a la crisis y a la gente como vosotros esto sea posible.

    Estos artículos me llenan de pasión y de ganas de abrir nuevas direcciones y puertas.

    Esta crisis mundial fianciera en vez de verla casi como el final del mundo y salir corriendo sin dirección, asustada y huyendo; la veo como una oportunidad para limpiar lo que no sirve y coger el mejor camino hacia un bien común y útil, para mi y como consecuencia, para todos.

    ¡Muchas gracias!

    • Muchas gracias a ti Paola por tu comentario. Es muy satisfactorio saber que de alguna manera el compartir el conocimiento y la experiencia pueda ser enriquecedor para otras personas. Sólo decirte una cosa para que sigas profundizando en todo lo que a este mundo del dinero respecta. Mira, leí algo muy claro en uno de esos libros que últimamente me estoy “bebiendo”. Decía algo así “Los últimos en comprender la naturaleza del agua son los peces, ¿sabes? los mismo sucede con la gente y el dinero. Dedicamos ingente energía, emocional, intelectual y física en ganar, guardar y gastar dinero. Pero ¿cuántos sabemos realmente qué es el dinero o cuál es su origen?.

  2. Querido Angel:
    Tu sabes que no puedo ser imparcial por el aprecio que te tengo, pero de cualquier manera te digo que leo todo lo que me mandas.
    Curiosamente y sin darme cuenta, pienso cada dia menos en la impotancia del dinero. Paso a contarte lo que me ocurrió ayer dando un paseo con la bici de montaña por los alrrededores de MONCALVILLO, me pareció ver una bolsa con mucho dinero, creeté que no me molesté en parar ( porque el paisaje que tenía en mi vista me pareció mas interesante ). Gracias por tu AMISTAD.
    Tu amigo Manolo………

    • Tu conocimiento de la vida y tu conocimiento sobre el dinero, te otorgan la sabiduría necesaria para saber cuales son los verdaderos objetivos, y tal y como lo expresas, el dinero para ti no es uno de ellos, eso te permite vivir más allá de la locura colectiva que éste provoca, enhorabuena, eres uno de esos pocos elegidos.

  3. Pingback: 12 uvas | Si quieres cambiar, ¿por qué haces lo mismo?