¿Y eso del sentido común…?

“Para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común”

Napoleón I, 1769-1821. Emperador francés

Vivimos sumergidos en la vorágine. Tecnología, trabajo, familia, hipoteca, proyectos, estrategias, información, globalización, innovación… Sigamos sumando: crisis, paro, riesgo, problemas, trabajo, precios, inflación, impuestos, colegios, piso… La mayoría de personas procura satisfacer sus necesidades vitales mientras vive sometida a múltiples presiones: el trabajo, la familia y la sociedad en general. En este contexto deben adoptarse decisiones importantes con poca disponibilidad de tiempo y menor margen de error. Decidir acertadamente, dentro de plazo y con información hiperabundante resulta arduo, estresante y, a veces, imposible. Los árboles no dejan ver el bosque.

Es el momento de invocar el sentido común. Vale, bien, pero… a día de hoy, ¿puede ser útil el sentido común de nuestros abuelos? Además, ¿qué es eso exactamente?

Según Wikipedia, el sentido común describe las proposiciones que benefician a la mayoría de una sociedad, familia o clan. Trout y Rivkin dijeron que es una “facultad que posee la generalidad de las personas para juzgar razonablemente las cosas». Otros entienden el sentido común como una “creencia que la gente considera prudente sobre un tema o situación sin necesidad de que esa información esté comprobada científicamente o que sea parte de un conocimiento esotérico”. Incluso Voltaire llegó a decir que el sentido común no es común en absoluto, en el sentido de que la razonabilidad de juicio no es un atributo compartido por la mayoría de los seres humanos.

Por mi parte, me quedo con todos los puntos de vista. El sentido común debe proponer decisiones beneficiosas y que partan de un juicio razonable y prudente, sin necesidad estricta de disponer una evidencia o prueba empírica de su bondad o veracidad.

No soy particularmente amigo de las citas, pero hoy es obligada una del genial autor Johann Wolfgang von Goethe (Alemania, 1749-1832), quien dijo que:

“La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios”

Dicho de otro modo, hay que escapar de la complejidad excesiva y de las soluciones artificiosas, sin caer en la simpleza ni recrearse en alardes técnicos. Todo un arte, vamos.

Así que, resumiendo, la receta para “cocinar con sentido común” podría ser esta:

  1. Grandes dosis de equilibrio, ponderación y razonabilidad.
  2. Cuatro cucharadas soperas de coherencia con nuestros valores y objetivos
  3. Muy pocos artificios, ni filigranas, ni tecno-regodeos
  4. Hacer cierto uso prudente de nuestra intuición
  5. Sazonar al gusto
  6. Hornear generosamente

Et.. voilà tout! Un saludo

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4 comentarios

Archivado bajo Actitud positiva, Herramientas de Planificación

4 Respuestas a “¿Y eso del sentido común…?

  1. Siempre me ha dado mucha curiosidad que confundamos los conceptos de “sentido común” con lo que “comúnmente hacemos”, la ultima expresión puede ser incluso paradigmática, normalmente no innovamos por lo tradicional, siempre pasamos por los mismos sitios y vemos, pero no observamos, por tanto no logramos distinguir desde el pensamiento corriente, lo que se le podría llamar pensamiento estratégico o pensamiento innovador, uno de los mejores ejemplos lo podemos observar con la raza oriental, bajo el concepto de cinco eses y kaizen, podemos lograr la mejora continua, la eficiencia y la eficacia. Bueno esto solo es un pensamiento, reciban un saludo de CGV.

  2. Hola Carlos
    Buena apreciación: lo que “comúnmente hacemos” no tiene porqué tener “sentido” y, aún menos todavía, si lo tuviere, podría no ser “común”. Está claro que las expresiones aluden a cosas muy diferentes.
    Respecto a la cuestión de la discriminicación del pensamiento corriente o cotidiano del estratégico e innovador, puedes leer algo de PNL, si te interesa mucho la cuestión. Puedo recomendarte un libro, “El Poder de la Palabra”, de Robert Dilts, que aborda esta cuestión y otras muchas muy interesantes.
    Muchas gracias por tu comentrio. Recibe nuestro saludo cordial!

    • José, esa reflexión fue sacada del libro famoso de “La Meta”, en el libro el personaje hacia su trabajo con todo el sentido tecnológico de una planta automatizada, los principios eran comunes al deber ser del trabajo en su área, la cuestión que el protagonista de la historia no había logrado deducir cual era la META de la empresa, aun cuando todos sus resultados tenían sentido y eran comunes en la Ingeniería robotica, el problema estaba en el diseño de la cadena de valor de la planta industrial, ninguno de los dos términos antes mencionados habían sido mal utilizados, lo que ocurre es que cuando haces tantas veces los mismo y es correcto ¿que te hace reflexionar?, solo cuando observas el proceso, te das cuenta que hay una estrategia táctica en medio de todo el problema, en el fondo la empresa teniendo la mejor planta automatizada del los USA no lograba convertir las materias primas y los productos terminados en $$$$$$$, por tanto para un ingeniero de producción no le cave en la cabeza que la liquidez es indispensable, ……….. CGV

  3. Cierto, Carlos. De todos modos, La Meta es un libro – muy brillante – escrito en 1984 para exponer la Teoría de las Limitaciones en gestión de operaciones y sistemas, elaborada por Goldratt. El sentido común está referido al ser humano – la persona – y algunas de sus limitaciones básicas a la hora de adoptar decisiones, sean de gestión o de carácter personal. Las analógías entre ambos planteamientos deberán estudiarse con reservas, ya que no intervienen los mismos factores ni mecanismos de decisión. En cualquier caso te agradezco la aportación: todos tenemos mucho que aprender. ¡Un abrazo!