¿Irrelevante económicamente? ¿Quién, yo?

Arrested teenager with handcuffs on his handsEstaba comiendo con mi padre celebrando su octogésimo cumpleaños, cuando de forma inevitable la conversación se derivó hacia la situación económica de nuestro país. Fue cuando me dijo en tono de humor que lo que más sentía es que no iba a cumplir años suficientes para ver “¡Cómo acaba esto!”; advierto que goza de una extraordinaria salud. También me dijo que él, al menos, ya estaba en zona segura, la de la jubilación. “Tocar esto sería el principio del fin”, comentaba rebajando el tono de humor. Sintió escalofríos cuando le dije: “Papá, no te hagas muchas ilusiones, ahora no hay elecciones de nada en el horizonte por un largo tiempo y, por lo tanto, ya no tienen que forzar la máquina de los votos. Así que probablemente, tal y como vienen actuando, estarán afilando la guadaña para pasársela a los pensionistas por el gaznate”.

“Pero…  quieres decir que a las personas como yo, que hemos trabajado toda la vida dejando la piel por este país, ¿nos lo van a quitar todo de un plumazo?”

“Mira papá” – le dije – “no vamos a aprender nunca, los ciudadanos tomamos nuestras decisiones sin pensar, todo lo que decidimos está basado en “lo que siento” o en “lo que odio”… Tomamos las decisiones guiados por la emoción y no por la razón. Sólo cuando cambiemos  y comencemos a valorar a quién damos nuestro voto para que nos gobierne, basándonos en la razón y en el pensamiento crítico, sólo en ese momento habrá posibilidades de salir de este agujero negro“.

“El problema está por venir” -continué diciéndole- “y lo anticipó un señor que se llamaba Keynes cuando afirmó que llegaría un momento en que el problema de la producción quedaría resuelto pero, que la transición sería penosa”.

Keynes escribió: “Si se resuelve el problema económico -la lucha por la subsistencia-, la humanidad quedará privada de lo que fue tradicionalmente su finalidad. Entonces, por primera vez desde la creación, el hombre se enfrentará a su problema real y permanente. Creo que ningún país, ningún pueblo, puede vaticinar la era del ocio y la abundancia sin estremecerse. Para el individuo común y corriente, que carece de talentos especiales que lo mantengan ocupado, es un problema temible, sobre todo si ya no tienen sus raíces en la tierra o en las costumbres, o en las veneradas convenciones de una sociedad tradicional”.

“Y esta, papá, es la situación exacta que hoy tenemos”, le dije.

“Y nos podemos formar una idea bastante aproximada de lo que va a suceder, o mejor dicho, ya está sucediendo. Lo podemos llamar “El círculo vicioso del desempleo”, el cual está formado por estas seis etapas:

1.- El desempleo crea la sensación de ser excluido de la economía.

2.- Parte de los afectados expresan ese sentimiento con violencia.

3.- La gente común reacciona a la violencia con temor.

4.- El sentido comunitario se quiebra, la sociedad se torna inestable, aumenta la polarización política.

5.- Se invierte menos y se compra menos.

6.- El clima de inversión se deteriora cada vez más, aumenta el desempleo.

Y de nuevo se retroalimenta el ciclo.

Desde el punto de vista del mercado, los parados –que cada vez son más- se enfrentan al peor de los destinos: la catalogación de “irrelevante económicamente”. Esta exclusión económica se traduce para los afectados en una conciencia creciente de que no tienen cabida en esta sociedad. Cuando a un individuo le sucede esto, se deprime. Cuando le sucede a un grupo como a los jóvenes, entre los cuales el desempleo siempre es mayor, la reacción normal es la ira. Esta ira acumulada explota en violencia, violencia que se descarga contra la sociedad en general o sobre determinadas víctimas propiciatorias.

El próximo paso es fácil adivinar ¿Cómo reacciona la mayoría de la gente antes actos de violencia perpetrados contra las personas y las propiedades? La respuesta es: “Con Temor”.  ¿Temor a qué?  eso dependerá de la interpretación, que variará según el lugar, según la edad, según el origen, según los antecedentes sociales y según quien interprete.

Así pues, podrá ser: temor a los jóvenes, temor a los marginales, temor a los negros en Estados Unidos, temor a los árabes en Francia, temor a los turcos de Alemania…

“Temor a los jubilados en España”, concluyó mi padre de nuevo en tono de humor, “porque – siguió diciendo – según lo que me acabas de explicar, tengo la sensación de que también los pensionistas somos irrelevantes económicamente”.

“No”, le dije, “poco o mucho tenéis un ingreso; poco o mucho aún podéis consumir algo; y poco o mucho al ayudar a vuestros hijos y nietos estáis retrasando la gestación de grupos marginales y por tanto las explosiones sociales que poco a poco irán apareciendo.”

Seguí diciéndole que lamentablemente, cuando todo esto ocurra,  los políticos de nuestro país cumplirán con su protocolo, es decir, establecerán en primer lugar quien es su electorado, a quien quieren atraer y a quien no. Y estos políticos –elegidos en clave de emoción en lugar de razón- se enfrentarán a una situación delicada, que es enfocar a los culpables –que siempre serán otros, por supuesto.

El desempleo y la violencia siempre generan la necesidad de atribuir las culpas a agentes externos, a situaciones externas.

Por eso, los partidos políticos extremistas son los que van teniendo cada vez más cabida en estos ciclos viciosos, porque saben a quien dirigir su ira para ser más efectivos, arrastrando a toda esa gente -que bien saben- toman decisiones emocionales y no racionales.

Como todo el mundo procurará defenderse reduciendo sus inversiones, las oportunidades de trabajo se reducirán más aún, entonces el desempleo será creciente y esto alimentará el círculo vicioso que una vez iniciado es muy difícil de parar.

Esto ocurre porque seguimos votando a quienes nos gobiernan aunque no tengan programa ni se comprometan a respetarlo, por razones como por ejemplo, castigar a otros.

Algún día aprenderemos que quien nos gobierne debe ser un líder de pensamiento con ética y honestidad. Seguro que, si es así, tendrá un programa argumentado y contrastado para que el voto pueda ser basado en la razón y no en la emoción.

Y una vez hablado todo esto, seguimos de muy buen talante celebrando el cumpleaños de mi padre, que bien merecido lo tenía.

Muchas Gracias por vuestra atención.

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2 comentarios

Archivado bajo Educación financiera

2 Respuestas a “¿Irrelevante económicamente? ¿Quién, yo?

  1. Iosu Lazcoz

    Debuto comentando el post, que no por si mi compañero de viaje, deja de ser excelente. Tocar temas tan delicados y la vez tan complejos, de una manera tan sencilla y didáctica es propio de un profesional que ha masticado y masticado la infumable información económica que oculta la realidad, y es que somos manipulados contante e inconscientemente desde el inicio de la existencia de la moneda.
    Gracias por compartir tus conocimientos!

    • Muchísimas gracias Iosu. Es una verdadera satisfacción recibir comentarios como este. Seguiremos tocando estos temas de esta manera. Ya lo dijo Galbraith, en los temas de economía, cuando se habla de dinero siempre es con el objetivo de tapar la verdad, nunca descubrirla.
      Pues seguiremos descubriéndola.
      Un abrazo

      Ángel