Se me olvidó reír

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El otro día estaba haciendo la compra en el híper; se habían juntado alrededor de 100 personas en las cajas. Sabido es que los humanos tenemos 60.000 pensamientos diarios, la mayoría negativos.  Esto es, se habían juntado 4.167 pensamientos por minuto entre todas las personas ahí reunidas. Estos pensamientos tenían una traducción clara, las caras tenían un barniz de seriedad, preocupación otras, tristeza, enfado, pero ninguna o muy pocas, mostraba algún tipo de emoción positiva, como la risa, la alegría, felicidad, etc.

En ese momento se produjo un hecho totalmente inesperado. Una niña de 2 años empezó a hacer eso que hacen los niños, preguntar, explorar, reír y relacionarse con todo el mundo. En ese momento se produjo un estallido de alegría y júbilo en nuestra cola que se extendió  como la pólvora a las filas adyacentes. Se había producido un contagio masivo del “virus pásala“ conectando con una necesidad del ser humano por nosotros tapada y mal vista, reír, sonreír y en definitiva exteriorizar nuestra alegría. La risa, la más potente y contagiosa de las emociones. os dejo este maravilloso vídeo . Hasta la cajera, que parecía tenía un mal día, nos empezó a regalar sonrisas y mayor agilidad y brío en el “pistoleado” de nuestras compras.

La sensación de bienestar de esos 10 minutos la recordé el resto del día y la compartí con mis seres queridos.

Hasta ahí no deja de ser una mera anécdota, pero que me dicen de los siguientes descubrimientos:

1.- Experimento de la Universidad de Brandeis. Con 3 grupos de control, positividad, negatividad y neutralidad. Los sujetos que experimentaban positividad, después se les sometía al llamado “seguimiento del ojo”. Concluyeron que en estos últimos se aumenta el campo visual considerablemente, mientras que los sometidos a negatividad el campo disminuye.

                                        “La positividad  aumenta nuestro campo visual”

Esto me recuerda lo expresado en mi post “Mente transformadora“  en el que muestro como la negatividad alta, es decir tener bajos “Ratios de Losada“, está directamente relacionado con la reducción de masa cerebral.

2.- Científicos de la Universidad de Toronto, siguieron la misma metodología. La conclusión fue que los individuos a los que se inyectó positividad, ampliaban su campo visual a la vez que se mostraban más creativos en la tarea verbal.

3.- Esta vez en la Universidad de Cornell examinaron la forma de diagnosticar de los médicos. Concluyeron que los médicos a los que se les había inyectado positividad, asimilaron mejor la información, la estudiaron con más detenimiento y no se apresuraron al emitir su diagnóstico.

Estos y muchísimos más descubrimientos los muestra Barbara Fredikson   en el excelente post de @Tony_CrPos. QTCAEKF00QCAF11UY0CAXEMKBCCA7KUHMKCAILNCCKCA1EAMQOCARHHCZ2CAH33ID2CAHTF70ZCANHGT5KCAK4AFA0CAM2FAS9CA9FFO6MCAFVUVA6CA4E45EFCA2RFV52CAAW1BDD

Barbara, en su excelente y recomendable libro “Positivity“.señala que la positividad

“Amplía nuestros recursos intelectuales, construye  y consigue una mente abierta preparada para captar todos los cambios y transformaciones que se están dando en nuestro entorno , construyendo un ser humano más resiliente

En este link encontraréis los efectos de un entorno laboral positivo en todas las profesiones, desde la cajera de mi historia al más alto de los puestos directivos.

En una entrevista  leí a un Neurofisiólogo  que las emociones positivas son pocas y mucho menos abundantes que las necesarias negativas, necesarias para nuestra supervivencia como especie. Nuestro cerebro está diseñado para “sobrevivir”, pero ¿Y para vivir?

Las emociones negativas son las que nos han ayudado a llegar al milenio en que nos encontramos, mientras que las positivas -rezan ellos- no han contribuido de manera significativa. Científicos de todo el mundo están empezando a poner en tela de juicio todas estas aseveraciones carentes de fundamento científico alguno.

Vivimos a un ritmo tal de descubrimientos científicos, que esos paradigmas están siendo cuestionados, como se debe hacer, con pruebas diseñadas en los labs de los más prestigiosos Centros de Investigación Científica del mundo.

La mente humana y, por ende, nuestros resultados como profesionales y como personas, están directamente relacionados con el grado de apertura mental que tengamos. A ese grado contribuye de manera decisiva la cantidad de positividad que nos impregne.

El sólo hecho de meditar, como afirma el 14 Dalai Lama, y expresar emociones positivas como serenidad y compasión, amplía nuestra visión, primero de nosotros mismos y después de nuestro entorno.

Creo que, por nuestro bien, el de nuestras empresas y el de nuestra sociedad, va siendo hora que demos el valor que tiene a la “positividad sincera“,  que ha contribuido de manera significativa en lo que el ” Homo Sapiens ” es hoy en día.   Cualidades por las que merece la pena VIVIR, y que por lo tanto han tenido, tienen, y tendrán un valor adaptativo como especie, cualidades como inventar, soñar, relacionarse, reír, jugar y saborear, entre muchas otras, SON VITALES en el “Homo Sapiens ” y el “Homo Emociens”.

Ese niño del comienzo del post nos estaba enseñando con su “positividad sincera” algo que nuestras mentes no captaban, ya que estaban constreñidas y reducidas, por sus pensamientos negativos. Pensamientos, la mayoría, ligados al futuro, y muy pocos al aquí y el ahora.

¿Debemos volver a ser niños? ¿ Debemos encerrarnos en aulas donde los niños nos den una Master Class? ¿ Qué aprenderíamos?

Espero les haya gustado.

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4 comentarios

Archivado bajo Actitud positiva

4 Respuestas a “Se me olvidó reír

  1. Genial Iosu! . Todos nacemos con un payaso dentro, y este maravilloso payaso muere cuando dejamos del ser niños, cuando aprendemos a “mentir” , pero para esperanza de todos el payaso sigue siempre ahí. La vida es maravillosamente diferente cuando permitimos que el payaso aflore, la vida es excelente cuando dejamos que El Niño que fuimos siga vivo. Excelente tu post. Gracias.

    • Iosu Lazcoz

      Muchas gracias Angel por tu reflexión. Totalmente de acuerdo en lo que dices. Hasta el término payaso está denostado en nuestra sociedad, y la seriedad se nos presupone como adultos, obligándonos a dejar de sonreír.
      Un abrazo fuerte!

  2. Como ese niño he procurado ser hasta el día de hoy, cerca de los cincuenta. La clave es no relacionarte, en la medida de lo posible, con personas negativas o huir de esa gente que desprende sentimientos desagradables por su forma de ser, y así evitar ” el contagio ” anímico.
    No es nada fácil, pués en ésta vida te toca relacionarte en casa, con los amigos, clientes, compañeros de trabajo, vecinos, en el autobus, en el cine, en el futbol…y así con infinidad de personas y situaciones de las más variadas. Conclusión, sé como eres, y si eres alegre y feliz, mejor para TODOS. Un abrazo Iosu.

    • Iosu Lazcoz

      Totalmente de acuerdo Jose M. La inercia nos lleva al apalancamiento, y ser serios y no mostrar nuestras emociones forma parte de nuestra estrategia de protección que nos lleva irremediablemente al aislamiento.
      Muchas gracias por comentar y a SONREIR! se ha dicho.